Puede pasarle a cualquiera... una anciana que oye unas pisadas sospechosas mientras va por la calle, un ejecutivo que ve una sombra reflejada en la ventana de su coche, un comerciante que siente una navaja apoyada en su espalda. En ese preciso instante una persona normal se transforma en una victima y un mundo que parecía tan seguro de repente se inunda de peligros... Si, en lo que se tarda en cerrar la puerta de un frigorífico las personas normales se pueden transformar en victimas y el mundo que parecía tan seguro de repente se vuelve peligroso... Cualquiera puede acabar siendo una victima, y sufrir la violencia de los demás, pero ya sea un daño infringido por una astuta ex mujer o un golpe asestado por el objeto de nuestro afecto llega un momento en el que debemos levantarnos y seguir nuestro camino y sino podemos sólo nos queda rezar para que nos rescaten.
viernes, 1 de marzo de 2013
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Puede pasarle a cualquiera... una anciana que oye unas pisadas sospechosas mientras va por la calle, un ejecutivo que ve una sombra reflejada en la ventana de su coche, un comerciante que siente una navaja apoyada en su espalda. En ese preciso instante una persona normal se transforma en una victima y un mundo que parecía tan seguro de repente se inunda de peligros... Si, en lo que se tarda en cerrar la puerta de un frigorífico las personas normales se pueden transformar en victimas y el mundo que parecía tan seguro de repente se vuelve peligroso... Cualquiera puede acabar siendo una victima, y sufrir la violencia de los demás, pero ya sea un daño infringido por una astuta ex mujer o un golpe asestado por el objeto de nuestro afecto llega un momento en el que debemos levantarnos y seguir nuestro camino y sino podemos sólo nos queda rezar para que nos rescaten.
Serie: Mujeres desesperadas
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Ultima Noticia 24
On: 8:13 a.m.
Puede pasarle a cualquiera... una anciana que oye unas pisadas sospechosas mientras va por la calle, un ejecutivo que ve una sombra reflejada en la ventana de su coche, un comerciante que siente una navaja apoyada en su espalda. En ese preciso instante una persona normal se transforma en una victima y un mundo que parecía tan seguro de repente se inunda de peligros... Si, en lo que se tarda en cerrar la puerta de un frigorífico las personas normales se pueden transformar en victimas y el mundo que parecía tan seguro de repente se vuelve peligroso... Cualquiera puede acabar siendo una victima, y sufrir la violencia de los demás, pero ya sea un daño infringido por una astuta ex mujer o un golpe asestado por el objeto de nuestro afecto llega un momento en el que debemos levantarnos y seguir nuestro camino y sino podemos sólo nos queda rezar para que nos rescaten.
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